En los últimos años, la consecución o procuración de fondos es un tema que ha tomado fuerza en la agenda de trabajo de nuestra organización. Pese a no ser una actividad nueva, el éxito de las YMCAs de Norteamérica y Europa en estas lides, ha impulsado diversas campañas financieras, la creación de una red regional y talleres en diversas latitudes compartiendo experiencias y buenas prácticas en esta temática.
Jane Burns, Directora de Procuración de Fondos y Comunicaciones de la YMCA de Inglaterra nos comparte este artículo histórico sobre la solicitud de donativos en persona, cara a cara, del año 1910.
Procuración de Fondos “cara a cara” en el año 1910.
Mucha gente piensa que las campañas de procuración de fondos con solicitud cara a cara a gran escala fueron gestadas por Greenpeace en los años 1990s, pero han existido por mucho más tiempo.
ActionAid reclutaba padrinos o patrocinadores para niños en los años 1970s en campañas puerta a puerta. Y Oxfam utilizaba anuncios en la prensa para reclutar gente que pedía cartas-promesa a sus familiares y vecinos en la década del 1960.
Pero eso no es nada en comparación con la que la YMCA hacía en a comienzos del siglo XX.
Alrededor del mundo, las YMCAs se construyeron con dineros recaudados a través de lo que se conoce como el “Lightining Canvass” (mural público que se iba completando a medida que los donativos y cartas-promesa se iban recogiendo).
La idea era simple. Reunir a un grupo de jóvenes, dividirlos en equipos y enviarlos a las calles durante dos semanas para reclutar a los donantes que donan a través del 'Sistema de pagos en cuotas".
Fue una idea original de Charles Sumner Ward, que bien podría ser descrito como el padrino de la procuración de fondos moderna.
Charles era el Secretario General de YMCA de Grand Rapids en Michigan. Y él tenía un problema que muchos CEOs de pequeñas organizaciones benéficas de hoy podrían reconocer. Tenía que dedicar la mayor parte de su tiempo a conseguir donativos en lugar de hacer el trabajo "real".
Como resultado de ello se le ocurrió un plan. En enero de 1892, pidió a sus directores que cerraran sus escritorios durante una parte de cada día para que pudieran dar "apoyo incondicional a un esfuerzo intensivo, organizado, para recaudar el presupuesto de la Y a principios de año". En el corazón de la idea residía una aversión a la procuración de fondos que dio lugar a un deseo de "liquidar la agonía lo antes posible".
El plan funcionó de maravilla. Junto a un grupo de voluntarios consiguieron el presupuesto del año en unos pocos días. Durante los próximos cinco años, Ward repitió el ejercicio con resultados similares.
Muy pronto otras YMCAs estaban pidiendo su consejo. Él les presentó su enfoque y el éxito siguió al éxito. Logró £ 103.000 para la YMCA de Boston, £ 64,000 para la YMCA de Montreal, más de £ 160.000 para la YMCA de Toronto y el monto exorbitante de £ 200.000 para la YMCA de Filadelfia (lo cual representaría un valor superior a 24 millones de dólares estadounidenses en la actualidad).
En 1912, trajo la técnica al Reino Unido y ayudó a crear campañas para varias YMCA británicas nuevas, entre ellas, una campaña para la YMCA de Manchester. Después de buscar en los archivos del periódico The Manchester Guardian he descubierto lo que pasó.
350 procuradores de fondos voluntarios trabajando en equipos con nombres marketineros como “Los buscavidas”, “Los cariñosos de corazón tierno” y “Los cazadores de oro” recaudaron £ 14.000 en doce días. Lo hicieron, en sus propias palabras, a través de...
"… recorriendo la ciudad de Manchester durante la campaña... como alegres bandas de salteadores de caminos bien intencionados, al acecho, listos para asaltar a cada individuo con aspecto de buen carácter al grito de "la bolsa o la carta-promesa".
Para aumentar la emoción levantaron un reloj de procuración de fondos enorme en el centro de Manchester que permitió a todos a ver el dinero a medida que se iba donando. Fue tan importante para la campaña que lo llevó a tener un lugar de honor en el folleto de la campaña.
Lamentablemente quedaron cortos en £ 6.000 respecto a la meta, pero los pagos periódicos a través del “Sistema fraccionado de pagos” hicieron la diferencia.
Generaron estos pagos fraccionados mediante animando a los donantes a completar un formulario que fue el precursor del formulario de débito automático. Fue diseñado para encajar perfectamente con el reloj de la campaña...
El éxito de estas campañas no era cuestión de suerte. Ward había probado y demostrado su estrategia muchas veces. Y por suerte, el periódico “Manchester Guardian” el 7 de octubre de 1912, detalla algunos de los elementos del enfoque...
"En la recaudación de dinero, el método de campaña rápida ha demostrado ser el mejor método hasta el presente. El mejor momento para la celebración de la campaña fue a finales de enero, porque por entonces los dividendos y las rentas ya habían sido pagadas, y era el momento en que muchas personas y empresas apartaban las cantidades para los donativos del año... no debemos pasar por alto la importancia de organizar un almuerzo o cena en la víspera de la campaña a la que deben invitar a un gran número de posibles donantes".
Pero incluso en 1912, hubo voces disidentes que no estaban convencidos de que la recaudación de fondos cara a cara era el camino a seguir. El Manchester Guardian informó de las preocupaciones del Rev. Stanley J. Hersee que pensaba que el efecto de una campaña relámpago sería desastroso...
"Fue realmente concentrar un esfuerzo espasmódico en cinco o diez días, han tenido una reacción tremenda, y la resaca fue negativa. Muchas personas se están cansando de la clase de campaña del tipo “revólver, tu dinero o tu vida”.
Esto demuestra que incluso cuando se trata de la actitud de los donantes no hay nada nuevo en el mundo de la recaudación de fondos. Aparte del hecho de que los procuradores de hoy que usan el método cara a cara, tienen un aspecto un poco diferente al de sus homólogos de la época Eduardiana...